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En los últimos años la velocidad en todos los deportes ha aumentado mucho y en muchas disciplinas la velocidad se ha cristalizado como única forma de superar el oponente. La velocidad es el resultado de un buen nivel físico, especialmente de fuerza y flexibilidad, una técnica perfeccionada y óptimas conexiones neuro-musculares, combinadas con máxima fuerza de voluntad.
Por eso los científicos no están de acuerdo si la velocidad es - como las otras tres condiciones descritas en las revistas anteriores una condición pura que describe un requerimiento para llegar a un cierto rendimiento deportivo, o si la velocidad debería ser considerada como resultado de las capacidades fuerza, resistencia y flexibilidad combinados con procesos neuro-musculares, los cuales usualmente llamamos técnica. Bueno, no queremos meternos en discusiones científicas entonces consideramos la velocidad en nuestro modelo como condición, consciente que influyen procesos neuronales en ella.
La velocidad está definida como la capacidad para reaccionar con la mayor rapidez posible ante de un estimulo y/o ejecutar movimientos acíclicos y cíclicos con la mayor velocidad posible ante resistencias escasas (Martín, Carl, Lehnertz: 2001).
Para ser más preciso tenemos que estructurar la velocidad en cuatro formas elementares: velocidad de reacción, velocidad de acción, velocidad de frecuencia y resistencia de velocidad.
La velocidad de reacción es definida como respuesta a través de un estímulo en el más corto tiempo posible . Con esta definición podemos entender la importancia del sistema neuro-muscular. El atleta tiene que recibir un estímulo (visual, auditivo o táctil), entender el sentido de este estímulo, elegir la más adecuada acción (programa de movimiento) y ejecutar este programa en el más corto tiempo posible.
El entrenamiento de la reacción se hace mediante la coordinación y concentración. Se puede usar por ejemplo juegos con pareja y simples tests de reacción a diferentes formas de estimulo. Para entrenar pura reacción no importa si el movimiento es típico para la disciplina o no. La intención principal es mejorar la parte cerebral y neuronal; más adelante se puede entrenar la reacción con movimientos relacionados al específico deporte como la partida. Así llegamos a la próxima forma elemental:
Velocidad de acción se llama la capacidad de ejecutar un movimiento específico a-cíclico (partida, despegue, lanzamiento) con la más alta velocidad posible. En deportes como el tenis o el voleibol ocurren reacciones selectivas y reacciones singulares. Un tenista por ejemplo tiene que elegir si quiere retornar la pelota hacia la izquierda o derecha, o un jugador de voleibol tiene que elegir si recibe la pelota o si la deja para su compañero. En el atletismo los movimientos normalmente son pre-determinados; el objetivo (en el atletismo) es encontrar el movimiento más eficiente y perfeccionarlo para lograr la mejor marca posible. La mejora de la coordinación intermuscular es clave, por eso repetimos el mismo despegue miles de veces para encontrar el perfecto ángulo en el salto largo y partimos en el sprint cientos de veces del bloque de despegue (partidor) para acelerar con nuestros primeros pasos lo más rápido posible.
La velocidad de frecuencia se define como la capacidad de ejecutar movimientos cíclicos con la más alta velocidad posible. En esta forma el objetivo es aumentar la capacidad de repetir un programa de movimiento (por ejemplo recobro-tandem-zarpaso-rebote) con la más alta frecuencia posible. Para entrenar ésta forma de velocidad se tiene que mejorar la cooperación entre cerebro, cuerda espinal, los nervios que envían las señales hacía los músculos y por último los músculos que tienen que contraerse y relajarse correctamente.
Los métodos preferidos del entrenamiento de velocidad de acción y velocidad de frecuencia, son repeticiones a velocidades máximas y sub-máximas a bajo volumen así como el entrenamiento interválico.
Si las pausas entre las repeticiones están demasiado cortas puede ocurrir el fenómeno de la barrera de velocidad . En este caso el sistema neuro-muscular se ha fijado en una velocidad y no permite frecuencias más altas. Es como una computadora con software vieja. Para romper esta barrera o simplemente para que no ocurra, se usa ejercicios con hiper-velocidad, es decir movimientos que están más rápidos que el cuerpo piensa que puede. Ejemplos son: carreras abajo una colina o ejercicios en los cuales el entrenador jala al atleta detrás de una moto. Así el cuerpo esta forzado a trabajar con más alta frecuencia y experimenta nuevos niveles de velocidad. Después de estos ejercicios los programas motrices otra vez están flexibles y pueden ser mejorados.
Como cuarta forma elementar de la velocidad se define la resistencia de velocidad que describe la capacidad de ejecutar un movimiento (cíclico) por la máxima duración posible sin bajar la velocidad o frecuencia . Esta forma de velocidad depende mucho del metabolismo y los procesos energéticos en los músculos. En el entrenamiento por ejemplo se tiene que tratar de acostumbrar las fibras del músculo a altas concentraciones ácido-lácticos para mantener la habilidad del músculo de contraerse y relajarse sin calambres. En un Fartlek por ejemplo, alternamos secuencias anaeróbicas con aeróbicas y nunca durante esta sesión de entrenamiento dejamos relajar el músculo completo. Así se aumenta la resistencia a ácido-láctico y se mantiene el funcionamiento del músculo por el más largo tiempo posible.
Para tener el óptimo efecto en el entrenamiento de las primeras tres formas elementales solamente valen los intentos con velocidades sub-máximas y máximas (95% y 100%). Por eso el entrenador tiene que asegurar que las distancias en las repeticiones no sean demasiado largas y las pausas entre las repeticiones sean recuperativas. Intentos a 90% de velocidad no pueden activar las programas rápidos que son necesario para altas velocidades. Para todas las cuatro formas la concentración en los movimientos es sumamente importante. Intentos desconcentrados o con mente cansada no tienen el efecto óptimo y pierden el tiempo.
Y quien de nosotros no conoce la emoción que nos toca cuando en un sprint nuestro cuerpo trabaja como un Ferrari y casi no se siente el contacto con la pista porque en realidad estamos volando volando en la emoción.
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