|
AtletismoPeruano
Web especializada en atletismo peruano
|
La respiración es el más importante nutriente que tomamos. Podemos estar varias semanas sin comer, varios días sin beber, pero al cabo de tres minutos sin respirar, las neuronas del cerebro empiezan a fallecer. Nos permite el aporte de oxígeno y la evacuación del dióxido de carbono; ayuda a la circulación de la sangre, masajea las vísceras y actúa como bomba para la circulación del líquido encéfalo raquídeo en el sistema nervioso central.
Hay que respirar siempre por la nariz, hacer con frecuencia respiraciones profundas, llenando el tórax y reteniendo un poco el aire que después iremos soltando poco a poco por la boca o la nariz, por ésta última especialmente en épocas de frío. Las personas que respiran plenamente, gozan de buena salud y tienen buenas relaciones consigo mismas y los demás. Cuanta más plena sea la respiración, más plena es nuestra existencia. Errores y carencias respiratorias al contrario nos pueden conducir a la enfermedad y a sentirnos física y emocionalmente mal.
La respiración es una función del organismo que se produce en tres momentos diferenciados y contiguos, la inspiración, en el que tomamos el aire; la espiración que es cuando lo expulsamos; y la pausa entre ambos movimientos. Podemos clasificarla en Respiración equilibrada que toma el mismo tiempo para inspirar que para espirar. Esta equilibra el sistema nervioso simpático y parasimpático.
La respiración Depuradora que acentúa más la espiración que la inspiración; nos ayuda a relajarnos y deshacernos de toxinas. La respiración energizante que prioriza la inspiración sobre la espiración. Es necesaria cuando hemos permanecido mucho tiempo sin movernos. La Respiración Profunda se produce cuando se empieza a conciliar el sueño o en estado de completa relajación.
Hay que resaltar que debemos preferir los ambientes que nos proporcionen el aire más puro, sin polución o viciado. El aire de las alturas, a pesar de ser puro, proporciona poco oxígeno por la falta de presión de estas zonas, por ello las personas no acostumbradas se cansan mucho en alturas superiores a 3 000 metros. Realizar diariamente ejercicio o algún deporte es muy conveniente para tonificar y ejercitar los diferentes músculos y articulaciones como para estimular la respiración.
La aeroterapia es la terapia por el aire y consiste en realizar ejercicios de respiración diariamente, de preferencia en lugares donde exista vegetación y de no ser así, al amanecer y en un lugar ventilado. Es saludable también el aire que recibimos a través de los poros de la piel.
Mantenga siempre su piel limpia, para que a través de los poros libres, el cuerpo pueda transpirar expulsando al exterior los desechos orgánicos y recibiendo el Prana, que es la energía del aire. Tome baños de aire, siempre que sea posible, al sol, en el campo o playa o desde su propia habitación con la ventana abierta. Reciba el aire directamente en la piel, use el mínimo de ropa que el clima le permita. Es recomendable usar ropas de fibras naturales, como el algodón, lino, hilo, pues las sintéticas dificultan la transpiración, ahogan e irritan la piel.
Para lograr una respiración profunda y aliviar conflictos de la vida cotidiana podemos recurrir a ciertos recursos sencillos que nos ofrece el aparato respiratorio, como el bostezo bueno contra el aburrimiento y el insomnio. El suspiro, inspirando por la nariz todo lo que pueda y soltar el aire de golpe por la boca, sirve para lograr una relajación profunda. La risa oxigena, desbloquea estados de ansiedad e impaciencia. El llanto es liberador de la pena y la angustia para provocarlo empuje el diafragma con la espiración.
Escuchar la respiración de otra persona durmiendo plácidamente puede hacer que la persona que no puede dormir se acople a su ritmo y consiga el sueño. Cante, porque al hacerlo el cuerpo vibra y se alegra el ánimo. En los cursos de canto se enseñan ejercicios respiratorios. La relajación se puede conseguir cuando espiramos dejando ir el peso del cuerpo de los pies a la cabeza cada vez que dejamos ir el aire. Para mejorar el ánimo la meditación es muy útil.
Respiración y emociones
Cuando asumimos el hábito de ser conscientes de la respiración natural, podemos darnos cuenta cómo esta se relaciona con las emociones y tener una percepción general de lo que nos ocurre como personas y corregirlas. Por ejemplo, la ira está relacionada con inspiraciones superficiales, espiraciones fuertes y tensión en todo el cuerpo, en especial nuca, mandíbula, pecho y manos. El miedo se asocia a las espiraciones aceleradas, superficiales, irregulares y a la sensación de tener un nudo en la parte inferior del abdomen.
La pena y la aflicción llevan a una respiración superficial, espasmódica, como de sollozos, y una sensación de vacío en el estómago. La impaciencia se refleja en las respiraciones cortas, desiguales y descoordinados, con tensión en la parte frontal del pecho, en el corazón.
Cuando hay angustia hay deficiencia en la entrada del aire, como si la respiración estuviera sofocada y hay sensación de opresión. El aburrimiento está asociado a la respiración plana y apagada, falta de aliento y a una percepción empobrecida de nosotros mismos. El insomnio produce una respiración intranquila y de duración corta en sus tres momentos. El amor tiene que ver con una respiración plena y cómoda, con una sensación abierta, receptiva y energética.
Entrénese para respirar bien
Por lo general se respira sólo el mínimo imprescindible para sobrevivir y se hace así por hábito, automáticamente, y cuesta respirar bien. Para entrenarse a hacerlo adecuadamente, disponga de un tiempo y escoja un lugar tranquilo y siéntese cómodamente. Enfoque la mente en su respiración. No intente imponerse un ritmo o una cadencia determinados. Empiece a sentir cómo fluye, qué se mueve y que no se mueve. Es posible que al poco tiempo su atención divague hacia otras sensaciones corporales, emociones, pensamientos, imágenes. Sucede cuando la mente no está entrenada, con la práctica logrará hacerlo y estará meditando. Cultive la concentración, si aparecen pensamientos recoge información sobre cómo se organiza su mundo interior.
Va a descubrir que tiene la capacidad de observar cómo respira, siente y piensa y de elegir como hacerlo respectivamente. Tardará algunos minutos en darse cuenta de cuándo está divagando, pero el movimiento respiratorio le dará el referente del presente. Realice esta práctica una o dos veces al día, si lo prefiere en cualquier momento.
La meditación disminuye el estrés, la depresión y la ansiedad; fortalece el sistema inmunitario y mejora la salud en general. También aumenta la concentración y la autoestima. Proporciona paz, optimismo y confianza en uno mismo y nos conecta con el mundo espiritual.
Mayor información:
www.magnesolperu.com
Vea el programa Bien de Salud , sábados 7.30 a.m. por Frecuencia Latina
Escuche Bien de Salud , lunes a sábado, 6.00 a.m. por Radio Latina 990 AM.