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Una vez más (y van…) los juniors le aportaron su cuota de esperanza al futuro atlético sudamericano. Esta vez, en la lejana Beijing, la comitiva sudamericana capturó tres medallas -incluyendo una de oro, de Germán Chiaraviglio en garrocha- además de varios puestos de finalistas. Y todos saben cuánto cotiza hoy cada uno de esos puestos en el amplio abanico mundial.
Si Chiaraviglio ya había dado sobradas muestras de sus condiciones -físicas, técnicas y mentales- Beijing 2006 marca un nuevo e inolvidable capítulo. Después de exhibir ante el aguerrido local Yang su condición de favorito (lo quebró más allá de los 5.54), siguió elevando sus límites hasta 5,71 metros, que representan la nueva marca de los campeonatos, el tope sudamericano sub-23 y junior, el argentino absoluto… y el tercer puesto en el ránking all-time de los sub-20. “Creo que es la más perfecta despedida de la categoría”, dijo Germán, quien a principios de temporada se recuperó de la lesión y la operación en el pie, que lo tuvieron seis meses fuera de la competición. El más grande de todos los tiempos, el ucraniano Sergey Bubka, fue nuevamente el encargado de premiarlo… y de sindicarlo como sucesor. Además de contar siempre con la asistencia técnica de su papá, Guillermo, Germán también recibe los consejos del propio maestro de Bubka e Isinbayeva: Vitaly Petrov.

Chiaraviglio se ha convertido así en el cuarto atleta sudamericano en subir al máximo lugar del podio en el historial de estos Mundiales Juniors, después de los triunfos del ecuatoriano Jefferson Pérez (marcha de 10 km en 1992), el brasileño Clodoaldo Gomes (ruta en 1994) y el peruano Alfredo Deza (salto en alto, 1998). Pero otros sudamericanos también brillaron en Beijing, como la ascendente velocista brasileña Vanda Ferreira Gomes con su medalla de plata en los 200 metros y el triplista ecuatoriano Hugo Dionisio Chila, también subcampeón. Muy cerca estuvo el paraguayo Víctor Abel Fatecha, alcanzando un récord nacional de 75.64 en jabalina para lograr el cuarto puesto (al igual que la posta femenina 4×100 de Brasil) el brasileño Luiz Alberto Cardoso de Araújo estuvo muy bien con su sexto puesto en decatlón.
El ecuatoriano Franklin Nazareno (finalista en los 200), la argentina Rocío Comba (finalista en bala y disco), el brasileño Hilton da Silva (sexto en tirple) y los marchistas -bajo un clima agobiante- también pelearon entre los mejores, marcando el porvenir de nuestro atletismo. Lo mismo que la aún menor chilena Natalia Duco con sus 15.48 logrado en las eliminatorias de bala. Entre los peruanos, Mario Bazán no pudo repetir sus marcas y acceder a la final de obstáculos, en tanto Jorge McFarlane tuvo una promisoria participación en las vallas, colocándose entre los semifinalistas.
Como en anteriores Mundiales de las categorías promocionales -menores o juniors- desde distintos países, el talento sigue apareciendo. Ojalá que Chiaraviglio y esta generación puedan seguir en mayores, todas las ilusiones que despiertan tan jóvenes.